Teoría y Práctica: Una Relación Indisoluble

Imbernón (2022) propone que la didáctica debe ser una disciplina práxica: una articulación entre teoría y práctica. En el aula, el docente reflexivo observa, improvisa y decide a partir de lo que ve y siente, más que simplemente aplicar una receta metodológica.

Esta visión rompe con la rigidez curricular y permite construir aprendizajes significativos desde la interacción con los estudiantes. Personalmente, considero que esta postura fortalece la autonomía del docente y lo convierte en investigador de su práctica.

¿Has vivido una experiencia en la que aplicar teoría sin adaptarla al contexto no funcionó? Comparte tu reflexión.

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